Posteado por: that girl en: agosto 29, 2010
Esta canción me inspiró muchísimo en Bélgica y me trae muy buenos momentos. Me recuerdo a mí misma con el iPod paseando por mi futura ciudad e irremediablemente me acuerdo del pasado y los días que vi que los sueños eran algo alcanzable. Y si tuviese que hacer una lista de los mejores, sin ningún tipo de órden excepto el cronológico, serían los siguientes.
Septiembre de 2000. Cuando mis pies tocaron el suelo de Nueva York. Aquella ciudad de la que estaba enamorada, pero de la que me enamoré aún más. Aquella gran urbe que algún día será mi casa, estoy segura. Fue el comienzo de una de mis metas: conseguir vivir allí, trabajar en algún periódico local. Los sonidos que indican que un lugar está superpoblado, la polución, los laberintos de asfalto, la diversidad de gentes, la comida rápida, viajar en metro, el olor de un mercado de pescado, el color del amanecer tras el puente de Brooklyn, las ardillas de Central Park… todo ello es una mínima parte de Nueva York. Porque es mucho más que la ciudad de la moda, mucho más que un ejemplo de urbanidad, mucho más que un bosque de rascacielos. Porque Nueva York es como un saco lleno de sueños; de los sueños de todo el mundo.
Verano de 2006. Sin duda, aquél fue el verano que cambió mi vida. ¿Qué pasó? Nada relevante. Ningún hecho que hiciese que mi personalidad cambiase de una manera drástica. Nada malo, tampoco nada bueno. Simplemente los 16 significaron dejar atrás la timidez, un toque de atención a mi persona, un paso a la independencia que continúa. Y esos 16 llevaron consigo dos viajes que, a su manera, sí cambiaron mi vida: Italia y Egipto. Hablando del segundo, nunca habrá palabras suficientes -ni forma de expresarme lo suficientemente buena- para describir lo que es ese país para mí. Como Nueva York, Egipto es más que cuatro ruinas. Egipto significa una decisión del pasado, significa horas entre libros, significa un sueño truncado, significa una alternativa de futuro.
Finales de julio de 2007. Cuando Harry Potter llegó a su fin. Y puede parecer una tontería, pero ese hecho significó, para mí, el final de la infancia. Había crecido con el niño mago, leyendo y esperando cada libro. Buscando traducciones online antes de que saliese en español. Y aquel verano, junto con Elena, leímos una de ellas. Recuerdo haberme spoileado accidentalmente abriendo el libro en inglés e incluso haber empezado por el prólogo chafando muchas sorpresas. Pero eso no me quitó la ilusión, y una noche de julio, a finales, se tradujeron los cinco últimos capítulos. Me quedé a tres de acabar el libro antes de que me apagasen internet. Llamé a Elena y, escondida en el hueco de la nevera escuché mientras me los iba leyendo y juntas descubríamos lo que les pasaba a los personajes de nuestra vida. “Oh”, “ah”, “¡vamos!” y demás muestras de sorpresa y apoyo se iban sucediendo entre susurros. Y entonces, se acabó. Y nos quedamos en silencio, sabiendo que la otra, al otro lado, estaba pensando lo mismo: que no se podía creer que hubiese llegado a su fin. Y un simple: “bueno… se ha acabado” y una afirmación por parte de la otra pusieron el broche de oro a tantísimos años. Porque lo que en realidad queríamos decir era un “ha sido un placer compartir contigo este viaje”, pero hay cosas que sobra decir. Y menos entre hermanas.
13 de septiembre de 2008. Simple y llanamente, comencé la carrera que llevaba tantos años deseando. Desligarme del colegio, de aquel lugar que tantas alegrías y decepciones me había dado, fue un gran paso adelante. Cambiar de amistades en su mayoría, conocer a personas como yo, con las que me complemento. Empezar una nueva etapa de mi vida y cambiar de parecer muchas veces. La universidad significa sufrir, pero también triunfar. Prefiero quedarme con esto último.
12 de septiembre de 2009. Y en realidad ese 12 de septiembre empezó un 7 del mismo mes. Un picnic con mis mejores amigos en la ribera del río, un móvil dejado en casa y miles de llamadas perdidas a la vuelta. Sentimiento de angustia, leer un sms: “María, que vas a conocer a Danny, que a Rosa le ha tocado el meet!” y llamar ipso facto a la susodicha. “¿Rosa?” “¿María? Tengo algo muy importante que decirte…” “¿Has ganado? No me mientas, por favor, dímelo claramente” “Sí, ¡sí! Tía, tía, los vamos a conocer. He ganado. Los vamos a conocer”. Fue la primera noche que no pude dormir, a pesar de que al día siguiente empezaba segundo de carrera, a causa de la emoción. No nervios, tampoco lágrimas de alegría, sino emoción. Y al final ese 7 de septiembre se convirtió en el 13 y, gracias esta vez a mi esfuerzo, se dobló en un 12. Recuerdo absolutamente cada detalle de aquel día. Cada detalle. Cada segundo en el Starbucks tomando un frapuccino que sería mi única comida. Cada minuto en el hostal terminando el fanbook. Cada hora de espera fuera del recinto a que nos saliesen a buscar. Y entonces… ellos. Y entonces sueños cumplidos, y darte cuenta de que tu tiempo invertido no ha sido en vano, que existen. Que aquellas personas que te han aportado tantísimo con sus canciones son, también, grandísimas personas.
11 de diciembre de 2009. Doce años de espera y estar delante de tu cantante solista masculino preferido. Pensar que nunca, en tu vida, estarías ahí. Nunca escucharías esa voz grave, rasgada, maltratada, en directo recitando las letras con las que has crecido. Nunca verías ese cuerpo lleno de tatuajes bajo un traje. Nunca serías una de esas personas que disfrutan de su concierto en aquel DVD que tantas veces has reproducido. Y, sin embargo, ahí estaba. Pero lo que convirtió ese sueño cumplido en algo mucho más allá de lo soñado fue escuchar mi canción favorita de todos los tiempos. “Feel” no es sólo una canción. No es una melodía sin más. Es mi canción, mi canción favorita. Sus líneas pesimistas describen mis malos días, y las optimistas ilustran los mejores. Es aquella canción que me quiero tatuar en la muñeca, siempre conmigo. Está escrita por aquel cantante que me recuerda a una persona a la que echo de menos muchísimo. Es la banda sonora de mi vida. Y siempre lo será.
26 de febrero de 2010. Mi paso de Ecuador. Estaba exactamente donde quería estar con quien quería estar. Con las personas que más quiero de Zaragoza, pasando la fiesta de mi vida. Y, de alguna manera, esa fiesta significó un Oasis entre los problemas universitarios e internos. Fue un descanso merecido. En otra fecha, con otras personas, no habría sido para nada lo mismo. Aquel día me sentí viva, me sentí yo misma. Aquella noche, por primera vez en mi vida, no pensaba en el futuro, sino sólo en el presente. En aquel minuto, en aquel segundo.
23 de agosto de 2010. El día comenzó de pena. El broche perfecto para un festival que me dio casi más disgustos que alegrías. Y por la tarde, el ver, como aquel 12 de septiembre, que era real, insufló más optimismo a mi persona. En mi vida sólo he tenido dos actores favoritos: Orlando Bloom y Rupert Grint. Y conocer al segundo fue otro de esos sueños cumplidos. No lamento no tener foto con él, para nada. Casi lo prefiero así: tengo algo por lo que volverle a ver. Si cuando iba a conocer a McFLY no había estado más nerviosa antes, cuando iba a asistir a la presentación de “Cherrybomb” volví a batir mi récord. Y, sinceramente, creo que fue porque conocer a un grupo de música es algo que tarde o temprano, si trabajas y te esfuerzas, puedes llegar a conseguir. Pero, ¿cómo conoces a un actor? ¿En una premiere donde hay tres mil fans más? ¿Encontrándotelo por la calle? Mentiría si dijese que en mi fuero interno no esperaba que aquella tarde saliese mal y no llegase a encontrar la Apple Store. Fue como cuando acabó Harry Potter: ver a Rupert Grint supuso conocer a alguien con quien, de alguna manera, había crecido. Como un viejo amigo al que ves a través de un cristal. Sólo que yo lo veía en la pantalla grande.
Futuro. Dentro de poco comienza otra etapa de mi vida, con más momentos, pero sin olvidar los antiguos. Dentro de poco, toca dar otro pasito adelante.
Hola que tal soy July la webmaster de una web de videos
estuve viendo tu blog y está muy bueno, me gustaria
realizar un intercambio de enlaces, si estas deacuerdo
solo contactame, besos.
http://www.hoyvideosonline.com
Videos
agosto 31, 2010 a 6:25 pm
Hola que tal¡
Mi nombre es tania soy administradora de un directorio de webs/blogs, navegando por la red ví tu página y está muy buena, sería genial contar con tu site en mi sitio web y asi mis visitas puedan visitarlo tambien.
Si estas de acuerdo solo escribeme.
Exitos, un beso